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2 de marzo de 2015

¡Quiero leer!








Lara Jean guarda sus cartas de amor en una caja. No son cartas que le hayan enviado, las ha escrito ella, una por cada chico de los que se ha enamorado. En ellas se muestra tal cual es, porque sabe que nadie las leerá. Hasta que un día alguien las envía por equivocación y la vida amorosa de Lara Jean pasa de «imaginaria » a estar totalmente fuera de control.







“Son chicos incomprendidos a los que nadie entendia, a los que nadie queria, hasta que se fueron uniendo unos a otros en el camino.” Hace dos años se conocieron cuando más se necesitaban y formaron el Club de los Incomprendidos. Sin embargo, algo ha cambiado y ahora ya no saben si pueden contar los unos con los otros. Valeria no sabe si al dejarse llevar por lo que siente puede traicionar a su mejor amiga; Bruno escribe cartas de amor que no dan resultado; María es el patito feo que busca su lugar; Elísabet no está acostumbrada a que le digan que no; Raúl no quiere equivocarse esta vez, y a Ester le gusta- ría gritar su amor a los cuatro vientos. Amores desbordantes, dudas existenciales, secretos incon- fesables y mucha, mucha diversión. 




¿Quién no ha oído hablar de esta novela? 






Una inagotable galería de tragedias humanas recorre el inframundo de la ciudad. El odio, la desesperación, la amargura adoptan los rostros más diversos, en una sociedad cruel que es la real y la que no refleja la publicidad. En «El cobrador», un asesino escribe poemas y se cobra cuentas pendientes; en «Pierrot de la caverna», un pedófilo se sincera a una grabadora... Estos relatos secos, ásperos, directos y magistrales, sin concesiones a las florituras literarias ni psicológicas, ofrecen un brutal fresco de descomposición social y acumulan una enorme cantidad de imágenes inolvidables que producen perplejidad ante el mal, el individual y el colectivo




Ella es guapa y talentosa, está en los dulces dieciséis y jamás ha besado a nadie. Él es guapo, tiene diecisiete y está al borde de un futuro brillante. Y ahora se han enamorado. Pero el único problema es… que son hermanos. Lochan, de diecisiete años, y Maya, de dieciséis, siempre se han sentido más amigos que hermanos. Juntos han tenido que intervenir por su madre alcohólica y caprichosa para cuidar a sus tres hermanos menores. Como padres de facto de los más pequeños, Lochan y Maya han tenido que crecer rápido, y el estrés de sus vidas, y la forma en que se entienden tan completamente, también los ha acercado más de lo que estarían dos hermanos normalmente. Tan cerca, de hecho, que se han enamorado. Su romance clandestino florece rápidamente a un amor profundo y desesperado. Saben que su relación está mal y que posiblemente no puede continuar. Y aun así, no pueden detener lo que se siente tan increíblemente correcto. Mientras la novela se inclina hacia un final explosivo y chocante, sólo una cosa es segura: un amor así de devastador no tiene final feliz. ¿Cómo algo tan malo puede sentirse tan bien…?




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